En este proyecto de reforma integral en León, se ha buscado crear un espacio continuo, luminoso y perfectamente adaptado a la vida diaria, donde cocina y salón se integran sin barreras, dando lugar a una zona de día amplia, ordenada y funcional.
La cocina abierta
La cocina se desarrolla mediante un frente de mobiliario de suelo a techo, diseñado para ocultar todos los elementos y maximizar la capacidad de almacenaje. En él se integran un frigorífico de gran capacidad y una columna de congelación, completamente panelados, logrando una estética uniforme y depurada. Se incorpora además un cuidado coffee corner, pensado para el uso cotidiano, junto a un módulo técnico de apoyo que alberga lavandería y despensa, discretamente oculto tras el propio mobiliario.
El área de trabajo se organiza con placa de cocción integrada y horno y microondas en columna, optimizando la ergonomía y facilitando el uso diario.
La isla central articula el espacio como punto de encuentro, combinando superficie de trabajo, almacenaje y zona social.
El salón conectado: dos ambientes en un único espacio
En continuidad con la cocina, el salón se define a través de un sofá en L de grandes dimensiones, que organiza la zona de estar sin necesidad de divisiones, reforzando la sensación de amplitud. Su disposición favorece tanto el descanso como la convivencia, integrándose con naturalidad en el conjunto. La elección de tonos neutros y materiales cálidos aporta equilibrio y confort, creando un ambiente acogedor y elegante.
Elementos como la escalera de estructura ligera con barandilla de vidrio permiten el paso de la luz y contribuyen a mantener la fluidez visual, evitando interrupciones en el espacio.
El resultado es una vivienda donde todo está pensado para convivir en armonía: almacenaje oculto, distribución inteligente y diseño limpio. Una reforma integral en León que apuesta por una forma de habitar más práctica, ordenada y contemporánea.






